"UNA MADRE ES UN PIANO TRISTE" DE MARÍA MALUSARDI: ENTREVISTA - La Primera Vértebra
16460
post-template-default,single,single-post,postid-16460,single-format-standard,theme-bridge,bridge-core-1.0.4,qode-news-2.0.1,woocommerce-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,,columns-3,qode-theme-ver-18.0.6,qode-theme-bridge,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.7,vc_responsive

«UNA MADRE ES UN PIANO TRISTE» DE MARÍA MALUSARDI: ENTREVISTA

«UNA MADRE ES UN PIANO TRISTE» DE MARÍA MALUSARDI: ENTREVISTA

Compartimos con nuestros lectores esta entrevista que realizaron las periodistas culturales de Perú, México y Argentina: Teresa Orbegoso (La primera vértebra), Mónica Jiménez (Conversatorio ético, estético y político) y Luz Ríos a través de su podcast «Cuerpas». Dejamos con ustedes esta primera entrega del episodio «Cuerpas disidentes» dedicado a la poeta argentina María Malusardi y su libro: «Una madre es un piano triste».

 

LUZ: ¿Quién es la mujer de “Una madre es un piano triste? Dices al inicio del libro: “…el primer accidente una madre dentro de otra madre…”. ¿Una madre: un piano sobre un abismo? ¿Una hija: una cuerda tensada para romperse? ¿Qué es la maternidad?

Es una y somos todas las mujeres. Es mi madre y soy yo. Y quienes de mí no han nacido. El accidente es mi primer libro y significa muchas cosas. Por un lado, un accidente concreto: el padre de mi padre se mata en una prueba de posición en una carrera de Fórmula uno. Mi padre era niño y ese episodio lo marcó para el resto de su vida. Todo, siempre, estuvo teñido de esa tragedia. Incluso sus hijos: la idea de que algo trágico pudiera sucedernos lo martirizaba y lo mantenía alerta. Entonces deduje: nacer es un accidente. Una madre dentro de una madre es el gesto de la mujer de antaño. Había que ser hija y a la vez gestar. Y así sucesivamente. Una madre es un piano triste. Una hija una cuerda rota. La maternidad… No lo sé, acaso una orquesta poniéndose de acuerdo. No tengo hijos ni hijas. Mi libro es poesía. Es la vida en el lenguaje.

MÓNICA: El libro nos muestra el tiempo dándose en el vínculo entre una madre y una hija dentro de la casa del desamparo y del desamor que es la Vida. Hablemos de la casa de esta madre y esta hija. Hablemos también de estos cuerpos heridos que somos las mujeres.

Te leo: Estos cuerpos heridos que somos las mujeres. Qué bien. Qué cierto. Qué difícil saberlo. Qué difícil decirlo. Qué difícil transmitirlo. Qué imposible transformarlo. Somos un cuerpo habitando la desesperanza.

TERESA: Al leer tu libro no puedo dejar de pensar en Medea y en Chantal Maillard. Al comienzo de “La compasión difícil” Chantal dice “…que negar la vida es el único acto de libertad posible; el no a la vida, la única posible rebeldía…”. Y sigue: “… la madre descubre el trozo de carne blanda, abultada, el pezón oscuro perforado, lo acerca a aquella boca-orificio-estoma y contempla enternecida al nuevo ser que extrae de su cuerpo -su primera víctima- el elixir de vida».  ¿Qué piensas de esto? En tu libro pareces decir que seguir dando vida o viviendo no son las únicas opciones.

Tan plenamente coincido con Chantal Maillard. Es tan gigante su percepción. Tan preciso y singular su lenguaje. Negar la vida. Qué hermoso darse cuenta de esa posibilidad. Es la única esperanza. La maternidad es una angustia que me he evitado. Es una felicidad que me he evitado. La maternidad no ha sido para mí. Es tan intrigante para mí como la muerte.

LUZ: Hablemos del libro desde lo formal. ¿Cómo lo construiste? ¿Cuál fue el camino? Sabemos que la música de Schumann, la película La pianista del director Michael Haneke, el documental sobre Martha Argerich, las varias citas que encontramos al interior del libro de otros autores (Ernaux, Cixous, Quignard, Tsvietáieva, Meruane, Bachmann, Gervitz, Maillard, entre otros) y la inclusión de textos de tus otros libros son parte del corazón de La madre es un piano triste. Pero, vemos también que conforme el poemario avanza, ese avance nos conduce hacia una idea clave: la disolución de la maternidad en la música. ¿Cómo surgió esta idea? En otras palabras ¿cómo lograste la afinación-escritura de este poemario?

Lo formal siempre es un proceso extraño. De trance. Es un estado tan corporal como intelectual. Pienso siempre en las escultoras y los escultores. Algo del cuerpo y del avance y del abrazo y del esfuerzo físico y espiritual sobre la materia a transformar. La escritura, para mí, es todo. Las autoras y los autores que leo y me interpelan me escriben y las y los escribo. Los escribo. Las escribo. Las escrituras dialogan, se superponen, se entorpecen, se denuncian, se maltratan a veces. Las escrituras ajenas en mí son voces que accionan creativamente.  La afinación la logré con diapasón. El LA me dice todo. Y la escritura responde. La afinación es lo más delicado del mundo. Afino la escritura como si afinara un violín, instrumento por demás delator. Afino como si fuera el concierto final. Busco el detalle, la delicadeza, la vibración precisa. Siempre, en todo lo que digo, reaparece la sensación de imposible. La música en la escritura no es verdad porque, en concreto, se trata de otra sustancia. De otro modo de proceder. Sin embargo, en esa imposibilidad baso mi intención. Mi intento. Hay, sin duda, un desmoronarse antes de tiempo. Y agotar la tinta debajo de los escombros.

MÓNICA: María Teresa Andruetto ha dicho que Una madre es un piano triste es sobre todo un libro sobre la lengua (Una armadura. Un armario. Un arma), porque la lengua es la madre de todas las madres. ¿Crees que esto es así? ¿Podrías hablarnos además del tejido que existe entre tu poesía y la música de tu madre? ¿Por qué entregar su música?  Por otro lado, ¿qué lugar ocupa la música en tu escritura? ¿Qué es la música?

Nunca pensé en estos términos: la unión de mi poesía con la música que es mi madre. Creo que la respuesta está en el libro, en el primer texto en prosa, el que relata (y delata) esta historia. De qué manera la música se metió dentro de mí y de qué manera se intrinca a la escritura, en la escritura, con la escritura. De todas maneras, ese texto es literatura. Es verdad y no es verdad. Son recreaciones de escenas posibles pero no probables.

TERESA: Pascal Quignard en el capítulo tercero de El origen de la danza señala: No hay gran cosa que diferencie a la reina Medea de la Virgen María, ambas arrojan al mundo hijos muertos. En tu libro pareces ir en esta misma línea: ¿qué madre no entrega siempre sus hijos a la muerte? Profundicemos sobre ello y el sentido de disidencia que le das a la No maternidad.

Te cito:

¿Sin hijos no somos?  

Sin hijos somos la herencia amputada. Quién nos enterrará. Quién nos llorará. Quién nos recordará cuando nos vean en una antigua fotografía. Nadie dirá: mi abuela, mi bisabuela. Seré un muñón de arroz con leche. Seré la canela al viento.

Hermoso cómo lo dice Quignard y cómo vos alcanzás la asociación, Teresa. Siento que no tengo mucho más para agregar, porque el libro de alguna manera aborda en esencia esta problemática. Las mujeres que no hemos tenido hijos, por las razones que sean, desentonamos en la armonía hegemónica, pero creamos otra música, acaso menos transitada, menos conocida. Sin embargo, todo esto me resulta, como intento transmitir en el libro, ambiguo, complejo, deshilachado, desdibujado, roto. Lo roto, que es uno de los temas con los que me estoy encontrando ahora, me dice más que lo entero de la costumbre. Siento que formo parte de este universo de lo roto, de lo tajeado, de lo corrido. Es una sensación que me acompaña en mi vida cotidiana. No es un rasgo fenotípico, digamos, sino que está entramado en mi constitución más íntima. Por todo esto, si no escribo, si no enseño, si no leo, derrapo.

LUZ: ¿Sobre qué temas no has escrito y te gustaría escribir?

No puedo responder esto. Porque no es una cuestión de temas sino de sonoridades, de experiencias. Ahora, como dije en la respuesta anterior, me inquieta la idea de la desdicha como un estado crónico, me inquieta lo roto, me inquieta el desamparo, como siempre.

MÓNICA: ¿Qué otras poetas argentinas nos recomendarías leer?

La poesía argentina escrita por mujeres es grandiosa. Pero no haré una lista ni recomendaré. Me han dejado afuera injustamente tantas veces… Prefiero abstenerme para evitar algún injusto olvido.

TERESA: Ya terminando este entrevista podrías contarnos qué libro o libros estás escribiendo. ¿Cuál es la temática? ¿La protagonista también será una mujer? ¿Tiene título ya?

Trabajo sobre mis escritos sobre poesía. Ensayos periodísticos sobre poesía. Hay un proyecto de libro ahí: Nadie sabe qué hacer con los poetas. Es el título. Trabajándolo. Tengo pendiente el ensayo sobre la obra de Alberto Szpunberg, también en proceso. Y algunos poemarios que rondan la cuestión de lo roto, del daño. Siempre lo perdido. Me tienta lo perdido. Me consuela escribir sobre lo que ya no es ni será. También hay un libro que de alguna manera es la continuación de Una madre es un piano triste. Pero prefiero abstenerme de informar. Aún está en etapa de apuntes. En fin. Siempre escribo. No me detengo. No es mucho, no se trata de cantidad sino de ir hacia dentro. Poco pero potente. Poco pero hondo. Hacia el centro del lenguaje que es como ir hacia el centro de la tierra. Donde todo arde y se licúa. Donde todo precipita en el sol y se hace noche en el poema.

NOTA BIOGRÁFICA

María Malusardi (Buenos Aires, 1966) es una escritora, periodista y docente. Publicó los libros de poesía: Artista del hambre (Ediciones en Danza, 2019), el descenso de jacqueline du pré y otros poemas (Ediciones en Danza, 2018), el desvío y el daño (Buenos Aires Poetry, 2017), el sastre  (Ediciones en Danza, 2015), artista del trapecio (Alción, 2014), la música (El Suri Porfiado, 2013), el orfanato (Alción, 2010), trilogía de la tristeza (Alción, 2009), museo de postales (El Suri Porfiado, 2008), diálogo con pescadores (Alción, 2007), variaciones en la niebla (Alción, 2005), la carta de vermeer (Alción, 2002) y El Accidente (Mascaró, 2001). Obtuvo por el sastre la Mención en Poesía del Premio Casa de las Américas 2015 de Cuba y trilogía de la tristeza resultó finalista del Concurso Olga Orozco 2009.

Entre otros medios gráficos ha publicado en las revistas “Nómada”, “Lugares”, “El Arca”, “Nueva”, “Debate”, “Caras y Caretas” (sobre literatura argentina) y en los diarios “Perfil Cultural”, “Clarín”, “La Gaceta Cultural”). Además de impartir talleres dicta las materias Estilo y La Entrevista en Taller Escuela Agencia (TEA).

Ha recibido numerosos premios internacionales y por eso es reconocida a lo largo de Latinoamérica.

Comentarios

Deja Un Comentario