POESÍA MIGRANTE VENEZOLANA: FREDDY YANCE - La Primera Vértebra
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POESÍA MIGRANTE VENEZOLANA: FREDDY YANCE

POESÍA MIGRANTE VENEZOLANA: FREDDY YANCE

Hércules en uno de sus trabajos debe atrapar a Cerinea, una cierva mágica, cuya velocidad es tan alta que ni la diosa Afrodita logró capturarla. Él la persigue durante todo un año sin descansar un solo día. Finalmente, Cerinea se agota y se detiene a tomar agua en un río. El héroe lanza una flecha, atraviesa su pierna y la inmoviliza (debía entregarla viva). Frente a Lima yo soy ese Hércules. Aunque regularmente olvido quién es el perseguidor y quién el perseguido.

Freddy Yance

teoría gravitacional de la geografía limeña

 

“la egregia masa de ademán ilustre”

José Gorostiza, Muerte sin fin

 

y del centro, faro inaccesible, pende

la masa

en suma extensión, inaudible

Lima, aunque el gemido

gris de esta luz sin fuerza

impida

de cerca

mirar y no quemar a la mirada

en el resplandor púrpura de un camote

como una divinidad derretida en el asfalto

 

selva aplastada

por el volumen de oxígeno en la piedra,

oro a destiempo,

amistad recobrada de súbito,

en Lima, aunque

a veces la aurora parezca innecesaria

“aquí la tristeza no existe”

dice Cyntia, mientras levanta

un vaso de maracuyá de la barra

y a mí de un magnético recuerdo

que cierra su órbita en mis ideas

voces

ríos son nombres de calles

y más calles y

manzanas rodando entre jirones

lotes, lotes de jirones y alguien orinando

en donde no orinar dice es Lima

donde el rojo y el verde del semáforo

son la misma wea, desde el trono

Pachacutec, Aviación, Pro, Ventanilla,

Canadá, México, Lince, Venezuela,

erre p p y exitosa y caribeña,

yungay y huacatay y huancaina

pero, en el centro,

faro

inaccesible,

emerge un dios de basura

sosteniendo por las puras

a un mar de mierda viva

que entre sus dedos se escurre, Lima,

aunque en el parque

los niños

caigan

de su scooter

y alguien (quizás tú)

al levantarlos les diga

“Cristo viene cerca”

con los ojos

lubricados por la histeria

pero rápido y

más rápido aún

el verano

como

un infarto

sale de la tierra

y la onda

que viste de amarillo a la naranja

se vuelve tan ligera

como el pestañeo de un cuy

 

la irreducible velocidad del giro

mantiene unidas las baldosas del mercado

e incluso las letras de esas invisibles huellas

que ni siquiera la felicidad podrá remover del cuerpo

pero la masa brilla

en el basurero

con más faroles del mundo

y el espacio comienza a lucir torpe

y el eje óseo del espíritu

se da otra oportunidad en el tiempo

que desde el océano sacraliza

como aclara la ira mi consciencia

este cruel ensueño, esta alegría sin rumbo

mientras subo gritando “chicha helada”

o “¿qué autobús me deja donde estoy ahora?”

y sin embargo el brillo

no nos devuelve nada del rostro que habita el centro

que es

el centro en sí mismo

como si la luz del anillo oscureciera

al dedo comprometido

 

el centro no es el medio de la forma

sino el punto

donde el canto de la gravedad

se vuelve intolerable

y oscuro

como un cuerpo solo

y vacío

contemplando la noche

no hay puertas

en la habitación, nadie evita

que llegues al espacio

es la luz

negra que del fondo

deshace tu antigua realidad

a medida que sueñas y despiertas

que

sueñas y despiertas en Lima

 

aunque la claridad acelerada del vacío

tal vez sea

lo que en tu mente dirás

sueños que abren una herida

en el muelle

con la mano en expansión hacia el futuro

menos miríadas de árboles que encarcelan

el alma en un viaje repentino

desde esa iluminación que es la forma

que das a tu ser cuando amanece

 

queda aún lo inexacto como una llave

a ese momento de la materia

en el que la vida es posible

siempre lejos del centro

de cara al centro, siempre

y sin embargo su fuerza

no puede desvanecer

la bala en un silencio

 

un corazón

como una palabra

escrita y borrada y re-

escrita como una ruta aérea

de memoria,

días de una luz alucinante,

cascada en sentido contrario,

espadas que dividen la consciencia

pero el volumen

a diferencia del sol

no aletarga

lo que dentro del vientre

como una supernova

habla entre tinieblas

cálidas como un celofán perfecto

 

un puente

entre realidades

que se deslizan

como óvalos de sal

bajo la presión del agua

que con fragilidad inicia

un universo

totalmente distinto

 

dentro de esta vida

y el perpetuo recuerdo del presente

se abre una página

de hilos que son tus manos

escríbeme

en ese fulgor

que viene de nombrar al aire

para coincidir

exactos

bajo un cielo

de incandescentes palabras

NOTA BIOGRÁFICA

Freddy Yance (Maracaibo, 1996). Fue publicado en el primer número de la revista Insilio (2016) con un poema titulado Primer aplauso. Ganador del segundo lugar en el 19º Concurso Nacional de Poesía Joven Lydda Franco Farías (2016) con el poemario El mar y la montaña. Fue publicado en la antología de joven poesía venezolana Amanecimos sobre la palabra (2017). Merecedor de una mención por su libro de poesía El viento de la noche en el VI Premio Nacional Universitario de Literatura Alfredo Armas Alfonzo (2017). Su poema El Poeta fue publicado en la revista digital Poesía (2018). Así mismo apareció en una selección de joven poesía venezolana de la revista colombiana Arquitrave (2018).  También en el 2018 fue publicado en la edición No. 38 de la Revista Muu+. Le fue concedida una mención en el IV Premio Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas (2019) por el poema Interior a oscuras. En (2020) fundó la editorial web La Casa Andrógina, en la cual publicó un poemario titulado Para un niño geodésico. En (2021) poemas suyos aparecieron en una antología de poesía venezolana publicada por la Fundación Neruda en Chile.

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