POESÍA INÉDITA ARGENTINA: "HORIZONTE ARTIFICIAL" DE ALEJANDRO CASTRO - La Primera Vértebra
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POESÍA INÉDITA ARGENTINA: «HORIZONTE ARTIFICIAL» DE ALEJANDRO CASTRO

POESÍA INÉDITA ARGENTINA: «HORIZONTE ARTIFICIAL» DE ALEJANDRO CASTRO

Advocación de la City

Crece como una mancha

la traducción errada de una historia verdadera

temeridad surrealista

contenida en el tiempo en que veías al enemigo a los ojos

cuando los campanarios de las iglesias

no quedaban ocultos entre torres

espejadas paredones ventanas altas

y la lejanía dormía remontando

sobre el lomo de los caballos.

Basílica de Nuestra Señora de la Merced

emboscada sin árboles la sugestión

escondida como una reliquia

lo íntimo de la colonia resiste aún en la austeridad

de obreros en aux charpentiers

la arcilla fluvial el resto carcomido de los techos

las arengas de reconquista el taconeo marcial

amontonándose en el contorno de pinturas murales y estucos

los descendientes de aquellos imagineros

misionan hoy en un solar distinto

penitentes que olvidaron en sus hornacinas

cartas ruegos promesas murmuradas entre las arquerías

algunas copas que chocan en nochevieja y a su través

el bisel donde se compone esa dicha litúrgica

te convida el humo espeso del incienso

que cubre una plaza y sube como una oración

para descargar repentinamente un bautismo de fuego salvaje

sobre hombres mujeres niños.

Saludan las campanas el dorado y la luz dramática

la sal del sudor la pila del agua

bendita la botella de plástico

que será testigo de los próximos quinientos años. Aquí

en tu frente la impresión de un pasado

que ofrendaba banderas realistas.

 

La razón mestiza II

No hay que avanzar ni un paso

si al pie del árbol del desierto esperamos

su fruta madura

o arrancada con violencia

ortodoxamente le damos su mordida.

Cae la helada de la santidad cristalina.

Quién conoce hoy el lugar

donde todos los caminos del mundo se encuentran?

Qué puede nacer desde arriba

si no un murmullo electrónico sobre la tensión

de una superficie rota por un mismo dolor?

Algo tan radical como caminar sintiendo

los pasos propios a modo de estrategia

será común empresa del espíritu.

Escuchas la suela sobre el asfalto

una armonización paso a paso? La misma línea

melódica dejará sus tonos altos y bajos

nos movemos con ella.

Y lo imposible que se pide la argumentación

al pie de página como ya sabemos

será tomar riesgo el darse verdadero

presentar el nombre el apellido

para el injuria el análisis absurdo la prisión.

Es eficaz el sol en su registro cenital

sin sombra alguna la certidumbre del absoluto

que deslumbra de belleza sobrenatural

pero ciega

cuando no puede dar claridad

a los rincones aún vírgenes del corazón.

De qué cosas hablará la poesía

para quiénes lo hará mientras vamos

a no se sabe dónde.

Aquí abajo franqueamos nuestra puerta

en esa marcha de destino incierto

compartiendo una provincianía persistente

la construcción mestiza contra la fábula

que entretiene a un niño apoltronado

toda dicha en lengua extranjera.

 

Abril es el mes

Es un pasillo largo de perfectos azulejos blancos.

Comprimen algo el silencio

el silencio blanco que la camilla separa

como un rompehielos que tan lento

como es posible empujar ya sin urgencia

y atravesar un mar frío de blanco

perfecto. No hay nada que esperar

de un momento que se tiene como el más esperado.

Se revivirá después el instante con una deriva mecánica

la envoltura invisible

el ciclo extrañamente musical de las pequeñas

cuatro ruedas avanzando pero ahora

la estática la inercia y las miradas

el escalofrío en la nariz por el formaldehído

y el alcohol excava un túnel blanco retrasando

todo lo posible cortando a como dé lugar

el océano de fiebre cruda los indicios yendo

y viniendo a través de cánulas de goma

Cómo es posible distinguir en ese momento

rayones de óxido en el cromado

máculas en la bata blanca

como su piel blanca fría perfecta.

Hay que cerrar

las manos sobre lo más cercano

prever el temblor del piso.

Hay una mujer

y la proa tiene una cara

su máscara fría y blanca

rayaba su piel pálida el algodón

pero él era tan hermoso mientras salía flotando

que ni la gravedad lo alcanzaba y era

su peso ninguno en un solo punto

el dibujo de un dios helado perfecto lo más

hermoso que haya atravesado las aguas

el paraíso marino

su extraviado camino a casa.

 

NOTA BIOGRÁFICA

Alejandro Castro, músico y escritor, nació en 1956 en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, donde actualmente reside. Como músico integró distintas agrupaciones, entre ellas Santa María del Buen Ayre y Ollantay, con las que obtuvo, entre otros, un premio ACE (Asociación de Cronistas del Espectáculo) en 1992. Actualmente integra el Ensamble Folclórico Miel de Caña. Reportes de la noche, su primer libro publicado, obtuvo el segundo premio en el género poesía del Concurso Régimen de Fomento a la Producción Literaria y Estímulo a la Industria Editorial 2006 del Fondo Nacional de las Artes. Con su novela El verano de las Adivinas, gano el primer premio SIGMAR de Literatura Infantil y Juvenil 2011. En 2013 su libro Un Portal de Ovejas integra la colección MILIUNA de poesía, de Ediciones La Biblioteca, auspiciada por la Biblioteca Nacional. Su libro La estación (poesía) es mención en el Premio Literario Casa de las Américas de Cuba 2015 y editado conjuntamente con Un portal de ovejas, por Ediciones en Danza en 2016.

 

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