POEMAS DE "ALBIÓN" DE VICTORIA MALLORGA - La Primera Vértebra
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POEMAS DE «ALBIÓN» DE VICTORIA MALLORGA

POEMAS DE «ALBIÓN» DE VICTORIA MALLORGA

Escribí albión pensando que era una serie de poemas en un blog, un diario y una forma de olvidar. Se transformo poco a poco en una reflexión sobre el viaje, sobre los mitos personales y la incertidumbre que siembra el querer a alguien en medio del autodescubrimiento. Queer, religioso, confuso, albión quiso ser un libro circular sobre el afecto. Y quizás eso es.

 

cuervos en altura

si me elevas contra el sol se ven las suturas

detrás de las múltiples manchas de mis piernas,

en los lunares que forman

sarcófagos

y constelaciones abiertas,

las suturas delgadas de las partes que no son mías

de las partes que lees en un libro

 

que hilando todas las letras de mis yemas descubres en mi piel

 

entre mi muslo y mi vientre el deseo escatológico de no tener vergüenza,

entre codo y antebrazo la escena final de una comedia reescrita en vano.

entre mis muñecas y mis venas la promesa de hojas en primavera,

las carreteras,

los criminales,

el horizonte de mi pecho hecho sentir

 

(pero ya sabes la historia:

atravieso la estratósfera en polvo,

mi cuerpo retiene el calor hasta que

las suturas se desgarran como cuervos

y me oigo

 

desde el rechinar de un reloj eléctrico)

 

sucesión de emergencias

i  todas las cómodas de tu habitación guardan pequeños brotes,

polvo acumulado en las raíces esquinas de tu risa.

mientras duermo, la casa no exhala la espera

 

ii debajo de la cama duerme un monstruo,

no lleva tu nombre pero resurge en las mañanas,

usa tu cepillo de dientes,

pone tu canción favorita

camina por el pasillo golpeando el aire infi nito

 

cuando despierto, la casa brama

 

iv  el jardín se extiende por encima de las rejas,

pequeñas enredaderas atravesando terreno liminal

me pregunta si un ausente posee tierras, o estas son de la viuda

de los deudos

de las plantas que invaden lentamente la casa.

 

vii conforme pasa el crepúsculo, las sombras se dedican a tu culto.

cada espacio de luz reconstruye tu historia en esta casa

iluminados tus pasos cuando niño

iluminados los espacios de tus besos

iluminada la raíz de la raíz de tu existencia

 

iluminada yo, en la portada, redentora de tu ausencia

 

viii al fin del día solo quedan las sombras.

tu carencia se torna costumbre.

 

Ix  la luna se alza entera, sin mordiscos de leche ennatada,

como un cuerpo consagrado.

en la tele confiesa su amor un chico que nunca supo cuando callar,

sus uñas negras roen la noche hasta hacerla sangrar

 

cuando hacen el amor, la historia vuelve al principio.

una y una y una vez más, el regreso al momento en que sus

manos se incrustan en tu cabello y susurra

querido, no llores

fue tan solo un sueño.

 

x el sueño invade el templo como la voz de dios.

le habla a Samuel desde la tele, le dice:

Samuel, Samuel,

¿no oyes mi voz?

 

homínimo

después de todas las letras

albión me envía un cuadro

 

está hecho

me dice

con los colores más tangibles del mundo

 

el bermellón me rasga el vientre

y en la caída

la nostalgia que corrompe mi sangre exhala

 

la verdad es que en cualquiera esquina

de lo irreal se asoma

en el rabillo de mi ojo

su sombra muta

y mientras mis manos dibujan mi cuerpo

su peso se insinúa en mis sábanas

 

albión

no necesita un cuerpo

para besar mis manos

su boca toca las notas

que me envía desde el tiempo

 

si culpamos a alguien

que sea inexplicable

que el crimen del siglo se incruste  en mi vientre

condenada si permanece,

condenada si se arrebata

 

albión

cualquier piel en cualquier lugar del sueño

 

donde se hace mito

se hace llaga

 

los años de la república

todas las tardes que desperdicio se hacen tuyas,

así es como apropias cada paso que mi suerte corta por los

tobillos

 

y repasas mi voz hasta que se hace hilos

y la oyes chirriar en audios

y,

silena,

te miro detrás de los palacios de cristal,

tus manos más allá de mis manos

tus ojos que me encuentran en plazas y cuartos soldados

y bunkers en países blindados por siglos

 

me escondo y te hallas

espalda contra espalda respiramos

a contratiempo

té y desconcierto, silena

 

quiero tu alma antes que la mía

deseo intrusivo

deseo de que seas

y mis horas sean tuyas

y las mías

sean claras

sean calladas

 

sean, en fin, ajenas

NOTA BIOGRÁFICA

Victoria Mallorga hernandez (lima, 1995) tauro, trickster, poeta. ha sido editora asociada de palette poetry y co-organizadora de la feria independiente antifil. actualmente cursa un máster de publicación y escritura en emerson college. ha escrito albión (alastor editores, 2019) y absolución (2020, disponible online). reseña libros en el boletín mensual de la libretilla y su poesía ha sido publicada en español e inglés en revista lucerna, el hablador, perhappened, y kissing dynamite, thin air, entre otros. la puedes encontrar en twitter e instagram como cielosraros.

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