LO UNO Y LO OTRO EN ARMONÍA COMPLEMENTARIA: VUELO ENTRE LO QUE ORDENA EL RUEGO, DE LUZ ANDREA CASTILLO, POR LILIANA VELANDIA CALDERÓN - La Primera Vértebra
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LO UNO Y LO OTRO EN ARMONÍA COMPLEMENTARIA: VUELO ENTRE LO QUE ORDENA EL RUEGO, DE LUZ ANDREA CASTILLO, POR LILIANA VELANDIA CALDERÓN

LO UNO Y LO OTRO EN ARMONÍA COMPLEMENTARIA: VUELO ENTRE LO QUE ORDENA EL RUEGO, DE LUZ ANDREA CASTILLO, POR LILIANA VELANDIA CALDERÓN

Conocer a la poeta colombiana Luz Andrea Castillo es conocer la poesía en forma y experiencia vital, conocer su poesía es sobrevolar los asuntos humanos más profundos y densos con la potencia y ligereza del colibrí. Presentamos la enrtevista que desde La primera vértebra le hicimos, en ocasión de la reciente publicación del libro Lo que ordena el ruego, en la Colección Un libro por centavos, de la Universidad Externado de Colombia.

 

Liliana Velandia Calderón (LVC): ¿Cómo te sentiste ordenando y seleccionando los poemas de esta antología?  ¿Ordenar de acomodar o de dar una orden?

Luz Andrea Castillo (LAC): En este caso fue sencillo. Puse a dialogar tres libros que ya tenían de por sí una línea común que tiene que ver con los temas o tópicos recurrentes en mi escritura que son: la casa, la muerte, la madre, el cuerpo, la noche, así mismo una suerte de música que va guiando los poemas y una tendencia muy marcada al poema corto. Recuerdo mucho una anécdota que me ocurrió con Jorge Fondebrider, poeta argentino, no sé si lo conozcas. Alguna vez le pasé uno de mis libros y me dijo con esa gallardía argentina: ¡Son tan cortos que parece que no quisieras escribirlos!

Bueno, elaborar una antología resulta un ejercicio interesante porque da cuenta de la continuidad que tiene tu quehacer, la línea de exploración que llevas, que es lo que otros llaman la voz poética y también es un reflejo de la vida, es un homenaje a la vida que pasó.

 

Algo suena

se estremece

 

Quiere salir

pero nada

¿Por qué me has elegido justo a mí?

Yo que temo al fragor de las voces

y me aturdo como ante un público severo

Yo que habito refugiada entre ruinas

como enseñándome a vivir

 

No

No he podido decir

ni tan sólo algo pequeño

de lo que me ordena el ruego

 

 

LVC: En la diagramación del libro hay mucho aire o espacio entre versos, y con este diseño tu poema más extenso dura página y media. ¿Buscabas la brevedad desde siempre o transitaste a ella? ¿qué lecturas animaban esta duración?

LAC: Fue un transitar como tú lo llamas. Inició con una escritura en ebullición que desbordaba la página, la acompañaban lecturas como El nocturno número III de José Asunción Silva, el poema 20 de Pablo Neruda, A solas de Ismael enrique Arciniegas, La canción de la vida profunda de Porfirio barba Jacob.

 

Luego vienen los talleres literarios, el avance en los encuentros y comienzo a atenerme a la síntesis de la expresión con lecturas de Blanca Varela, poeta peruana, Alejandra Pizarnik, poeta argentina, y Anna Ajamátova, poeta rusa. Además, una vertiente de poetas orientales que marcaron profundamente mi escritura fueron Ryokan y Han Shan.

 

Cuida de ti cuando me miras

es que no puedo verte así

con tus ojos en mí

como tener la boca

en la boca

devorándose

 

LVC: El miércoles 9 de septiembre fue la presentación de tu libro y la poeta Andrea Cote dijo algo que me pareció igual de bello a tu poesía: “Tus poemas son una columna de humo, una bruma, sobre el papel”. ¿Cómo recibiste esta imagen y cómo han recibido tu poesía?, si te llegan comentarios de lectores o en festivales.

LAC: Es hermoso porque es algo sobre lo que no he meditado, siempre me pasa que el encuentro con los poetas me deja una marca, por lo general positiva, en el sentido en que me ayuda a caer en cuenta de aspectos de mi obra y de la realidad que no había considerado, en este caso se trata de la visión del poema como cuerpo, es decir una  poética de la obra y que tiene que ver con la reflexión sobre cómo haces lo que haces. Mi poesía ha tenido acogida por parte de cierto público y edades y desaprobación por parte de otro. Es normal.

 

La muerte se levanta

emerge en la noche desde el centro de las ramas

y crece en los sueños como negra mariposa

 

Mágica

mira sin ser vista

atrás de nuestros ojos

 

LVC: ¿Qué regalos y qué desafíos consideras te ha dado la poesía?

LAC: El mayor regalo ha sido la posibilidad que me ha dado de conocer a otras personas con las que he podido compartir visión de mundo y sentir esa complicidad y esa libertad para Ser que no es tan fácil de encontrar en una sociedad de estereotipos y que parece envolvernos sutilmente en la forma en que se supone que nos debemos comportar, aun cuando muchas de estas costumbres y posturas disminuyen nuestro poder y ánimo. El mayor desafío ha sido no poder descansar de ella cuando así lo pido porque se te convierte en un empecinamiento también.

 

Por la voz

va herida

la palabra

 

LVC: ¿Qué filosofía coexiste en tu poesía?

LAC: No me atrevería citar alguna corriente filosófica en los primeros textos, más por el hecho de que no estaba ni estudiando ni leyendo filosofía cuando escribí estas obras, pero sí cuando “Agua circular” estaba naciendo. Yo estaba leyendo el libro del sendero de la línea recta de Lao Tse, El tao the King. Me gustaría leer algún aparte al azar:

XVI

Alcanza la total vacuidad

para conservar la paz.

De la aparición bulliciosa de todas las cosas,

contempla su retorno.

Todos los seres crecen agitadamente,

pero luego, cada una vuelve a su raíz.

Volver a su raíz es hallar el reposo.

Reposar es volver a su destino.

Volver a su destino es conocer la eternidad.

Conocer la eternidad es ser iluminado.

Quien no conoce la eternidad

camina ciegamente a su desgracia.

Quien conoce la eternidad

da cabida a todos.

Quien da cabida a todos es grandioso.

Quien es grandioso es celestial.

Quien es celestial es como Tao

Quien es como el Tao es perdurable.

Aunque su vida se extinga, no perece.

 

LVC: ¿Cuál es tu relación con la muerte?

LAC: Ha sido dinámica. Yo siempre tuve un tánatos muy fuerte y no porque la muerte hubiese estado presente en mi vida de alguna forma en particular, sino porque la muerte venía conmigo, me preocupó desde muy niña. La muerte ha sido mi poder en la medida en que siento que nunca me abandona mostrándome la fugacidad de todo.

 

Pesa la vida como el agua

y anhelas la muerte como una manta

para el frío

 

LVC: Los poemas que evocan a la madre, ¿son un reclamo o son nostalgia?

LAC: No sé, ninguna de las dos y juntas quizá. Yo evoco en mi obra una madre primordial, entrañable, colectiva, que casi habita en mí misma y al mismo tiempo a la figura materna que parió el cuerpo y lo bendice cada vez que me dice “Dios la bendiga”.

 

Pero si eres tan frágil

porqué vienes a mí que estoy hecha de piedra

 

Yo que estoy ciega

ya que podría concebirlo todo

menos tu sonrisa

hecha de hueso

 

No vengas

y no tendré que cansarme

del sonido tibio de tu espalda al irse

 

Porque tú y tu sonrisa de carne

tienen la misma forma

de este delirio blanco
de pensar

que la línea que trazaste

entre mi cuerpo y la muerte

es tan tierna

madre

como tu bendición

 

LVC: ¿Qué lugar ocupa el amor y lo erótico? Porque se lee un cuerpo en tensión.

LAC: El amor está presente en toda la obra, mi visión del amor no se limita a pareja. El cuerpo en tensión, ahora que lo veo, es el cuerpo del poema, de la resistencia que siento de hacer poesía y hablar de esto por ser un ejercicio tan cerebral, ¿cómo hacer un poema sin pensamiento? Para mí escribir es seducir con el pensamiento y para seducir debes sorprenderte primero a ti mismo de lo que puedes lograr con tus palabras, esta empresa es exigente.

 

Inútil

La sombra del amor sobre mi cuerpo

Tu espalda alejándose

es lo único

que ocurre en el mundo

 

LVC: Gracias, Luz Andrea, por permitirme volver a caminar a tu lado y sobrevolar tu poesía. Para terminar, cuéntanos cómo es un día en tu cotidiano, ah, ¿y prefieres el día o la noche?

LAC: Vivo en una cabaña en la periferia de un pueblo de Santander llamado Mogotes, así que mis días son muy ermitaños. Trabajo en una escuela rural así que dedico buena parte del tiempo a mi trabajo, el resto lo entrego por estos días a tres obras inéditas que estoy trabajando de manera simultánea que me están volviendo loca, pero debo aprovechar porque cuando vuelva a la escuela (yo vivo allá porque es muy lejos), todo será distinto.

La dos, adoro el sol, pero la energía de la noche es fabulosa para mí.

 

Sobre el dolor

 

Es de día

y alumbran las estrellas

 

LVC: Para despedirnos, regálanos un poema que te guste y que no forme parte del libro “Lo que ordena el ruego” y ahora dices, tendría que haberlo incluido. De paso, ¿por qué no lo incluiste?

Se acerca al río

canción rumorosa que se lleva el dolor

un puñado de agua le devolverá el rostro

a su lugar

 

No lo incluí porque este poema representa una esperanza. Cuando el agua le pone a ella el rostro en su lugar hay esperanza, Lo que ordena el ruego es una obra sobre el dolor, llena de escepticismo, que al conocer muy bien el camino cerrado y la fragmentación juega con estos. No quedaba más remedio que ponerle lúdica al desconcierto para solventarlo. Agrego que esta obra fue escrita entre mis 19 y 25 años.

 

La muerte

La he visto

No le caben las vidas en el rostro

ni le bastan las bocas que sostiene

tan anchas como el hambre

 

Yo no sé

pero creo que padece

porque bebe del amor y del sueño

de la semilla y el polvo

del clavel y del pájaro

y no se sacia

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