ENTREVISTA A LUZ ASCÁRATE SOBRE SU LIBRO "LO IRREAL INTACTO EN LO REAL DEVASTADO" - La Primera Vértebra
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ENTREVISTA A LUZ ASCÁRATE SOBRE SU LIBRO «LO IRREAL INTACTO EN LO REAL DEVASTADO»

ENTREVISTA A LUZ ASCÁRATE SOBRE SU LIBRO «LO IRREAL INTACTO EN LO REAL DEVASTADO»

Compartimos con nuestros lectores esta entrevista que realizaron las periodistas culturales de Perú, México y Argentina: Teresa Orbegoso (La primera vértebra), Mónica Jiménez (Conversatorio ético, estético y político) y Luz Ríos a través de su podcast «Cuerpas». Dejamos con ustedes esta segunda entrega del episodio «Cuerpas migradas» dedicado a la poeta peruana Luz Ascárate y su libro: «Lo irreal intacto en lo real devastado».

TERESA: Tu libro parece colocarnos ante el cuadro contemporáneo de la devastación humana que la filósofa contempla como un asteroide del amor y que la poeta cuestiona: “¿Y si solo la catástrofe podría acercar nuestros espíritus a los cuerpos, en sus formas más protuberantes? Y sigue: “¿En qué piensas?”/ “En la mujer que amo y que no soy”:/ – en la mujer que inicia una caminata de 30 días con un grupo de desconocidos/ de la ciudad a la que llegamos al campo del que partimos;/ – en la mujer que entuba a su paciente,/ a quien ella ya no puede oler,/ porque perdió el olfato;/ – en la mujer que agoniza en su ventana porque su vida no cambió;/ – en la mujer, “trabajadora sexual”/ que exige ahora/ una mascarilla/ además de un preservativo/ y reza una mediahorita más en las mañanas/ – en la mujer que defiende/ que la realidad era ya otra,/ que se jodió hace mucho;/…”. ¿Escribiste un libro de poesía sobre la desgracia humana porque querías redimir los cuerpos heridos de la enfermedad y del neoliberalismo? ¿Para redimir la espiritualidad ancestral? Busco una imagen que represente lo real intacto y encuentro a tu mamita trayendo lo irreal en sus costales de rafia, otra caminante frente a una realidad devastada, el aterrador presente. Dices que es importante recuperar lo que permanece, que hay que estar atentos a los peligros reales. Hablemos de esos peligros reales. De esa necesidad que tenemos de ir hacia el entretenimiento, el espectáculo; esa preferencia de querer ver, oír, reflexionar otras historias y no las nuestras; ese deseo de apagar el interruptor de la vida que nos ha tocado vivir porque ya no se aguanta más.

Este libro es de algún modo un manifiesto que propone una forma de crítica del capitalismo, del neoliberalismos y de sus nuevas representaciones, mediante la búsqueda de nexos reales, originarios, con nuestros ancestros y con lo que nos rodea. Este nexo es llamado aquí amor, que es representado por el asteroide que protege de otros asteroides. De hecho este asteroide, que me sirve de imagen poética, es el 1221, descubierto por Joseph Delporte y nombrado AMOR porque protegía a la tierra rodeándola. Pero como la voz que habla es aquí una voz femenina, este nexo amoroso es un rencuentro con otras mujeres, con las mujeres de mi familia y con las mujeres que me rodean. Los peligros reales son innumerables hoy, uno de estos es el olvido, peor también las diversas desigualdades: económicas, sociales, simbólicas, de género. Son estos peligros los que han devastado la humanidad. Los problemas generados por la pandemia, hicieron estos peligros más evidentes, más palpables, pero estos están ahí. La realidad ha sido devastada hace mucho, con la agudización de una racionalidad instrumental que guía nuestra relación con la naturaleza, con nuestra historia, con los otros.

 

MÓNICA: Hablemos de lo irreal intacto y lo real devastado. ¿Crees que lo real debe comprenderse como impregnado de lo imaginario y no como una existencia independiente, dotando este de una estructura de sentido a las practicas sociales? ¿Por qué este triunfo de lo irreal frente a lo real? Como dice Ethel Barja en su comentario sobre tu libro ¿crees que lo intacto debe aprender a habitar lo devastado, lo herido? Hablemos de la cocina del libro. ¿Por qué lo escribiste?, y quiero ir más allá: ¿por qué escribes poesía?

Comencé a escribir poesía a los 11 años, cuando logré que una niña de mi colegio, que se aislaba en los recreos con una pelota bajo el brazo, comenzara a jugar con las otras niñas luego de que yo le regalara un poema titulado “Fugitivo del recreo”, poema que escribí inspirándome en esta imagen paradójica constituida por la tensión entre sus ganas de jugar, de buscar una pelota, y su escape de todo contacto humano. Desde ese momento, me dije que la poesía podía cambiar algo en el corazón de los otros, y decidí iniciar un proyecto revolucionario consagrándome a escribirla casi a diario. En un primer momento, pensé que este proyecto era contrario a todo tipo de publicación, así que me limitaba a regalar mis poemas o a recitarlos. Cuando la oportunidad de publicar apareció, invitada por algunas editoriales, decidí postergar la decisión a los 30 años. Fue en mis 30 años que pude conciliar la publicación de mi poesía con el proyecto revolucionario que me motivaba. Estoy convencida de que lo imaginario es más real que lo que vemos, o, más precisamente, que lo imaginario constituye y funda lo que vemos. Este imaginario fundante que se manifiesta en la historia de las religiones, pero también en la ciencia ficción y en el socialismo utópico, ha perdido credibilidad ontológica. Debido a la victoria del positivismo en nuestra idea de ciencia y de progreso, no damos ya importancia a estas realidades invisibles, cuyo poder revolucionario permanece intacto. Es ha esta realidad intacta a la que me dirijo con mi labor poética.

 

LUZ: ¿Crees como señala la filósofa española María Zambrano en su libro Hacia un saber sobre el alma que escribir es defender la soledad en que se está? ¿En tu experiencia como filósofa y poeta qué método usas para unir ambas en tu escritura?

Siempre he creído que la soledad es parte importante de la labor de artista. Esta convicción se reforzó luego de mi lectura de Cartas a un joven poeta de Rilke. Intento tener muchos momentos de soledad para dedicarme a la filosofía y a la poesía. Es verdad que trabajo como filósofa y que tengo siempre una lista de obligaciones a cumplir cada semana que corresponden sobre todo al ámbito filosófico. Pero intento insertar reflexiones poéticas en todo escrito filosófico que realizo o en cada presentación que doy. Intento también darme un tiempo en estos momentos de soledad filosófica para escribir poesía. A veces siento impulsos muy fuertes por escribir poesía, en estos momentos de inspiración no buscada, detengo lo que esté y me avoco a la escritura poética. En todo caso, aunque disfrute mucho estar con personas y aunque tenga un carácter extrovertido, prefiero pasar la mayor parte de mi semana sola, dedicarme a la lectura y al cultivo de diversos tipos de expresión artística.

TERESA: En tu poemario tienes dos citas de René Char. La más importante pertenece al poema Remanencia que es central para entender el sentido de tu libro. Me gustaría que nos contaras cómo llegaste a este poeta y cuál es tu vínculo con la lectura de su obra. Vi además que en De la musique lo retomas. Y aprovecho para preguntarte también sobre el vínculo que encuentras entre poesía y música. Quiero agregar además esta pregunta: ¿Cuál es tu vínculo con el quechua? Porque hay momentos en el libro en que aparece. ¿Y la pobreza? ¿Cómo vives ser migranta?

Encontré a la poesía de René Char mientras realizaba mi primera tesis en Francia y quedé muy impactada por toda su obra poética. Es uno de mis autores favoritos en lengua francesa. Pero especialmente este poema, Remanencia, me pareció que expresada en cada uno de sus versos mi estado espiritual en el momento de la pandemia, la cual la pasé además en Francia. La música es muy importante para mi familia. Siempre he intentado tocar distintos instrumentos, no soy especialista en ninguno, pero toco varios y a veces intento componer aunque muy torpemente. En todo caso, creo que la música, como la poesía, la pintura, la danza, el cine, la escultura, la escritura literaria, responden a una misma necesidad del espíritu de tocar el aquel punto en el que lo divino y la naturaleza se encuentran, el momento de la unidad del todo que solo el arte puede emular. Vivo muy bien ser migranta, ya en Perú era tan rara que me sentía migranta: en la familia, en el colegio, en la universidad, con los amigos. Por otro lado, gracias al poder de los medios de comunicación hoy, estoy muy comunicada con el Perú y con mi familia.

 

MÓNICA: Retomando a una de las escritoras que citas en tu poemario que hoy comentamos, Alejandra Pizarnik que ha sido migrante y extranjera como tú, ¿cuál es tu postura sobre el decir de la migración y la extranjería en la experiencia de vida?

Leo la cita de Sala de psicopatología de Alejandra en tu poema Subitus: “… se separó/ fue demasiado lejos en la soledad/ y supo –tuvo que saber–/ que de allí no se vuelve/ se alejó –me alejé–/ no por desprecio (claro es que/ nuestro orgullo es infernal) / sino porque una es extranjera/ una es de otra parte, / ellos se casan, / procrean, / veranean, / tienen horarios, / no se asustan por la tenebrosa/ ambigüedad del lenguaje

Hablemos del lenguaje en tiempos de pandemia. ¿Crees que todo él ha sido tomado por una lógica de guerra? El virus como el enemigo, los médicos con el primer frente de batalla. ¿Cómo salvamos nuestras palabras en tiempos tan duros?

Precisamente creo Pizarnik que expresa muy bien esta sensación de ser extranjera. Ella se siente extranjera porque habita un mundo invisible, el de la ambigüedad del lenguaje. La extranjería y la migración pueden ser comprendidos en términos “ónticos”: el hecho de estar en un país distinto al propio, o en términos “ontológicos”: estar en otra parte incluso en el suelo propio. Esta extranjería ontológica es propia de todo artista auténtico, pero también de los idealistas, de los que sueñan con un mundo mejor, y también de los que son excluidos de la sociedad debido a diversas represiones sociales. Los artistas se encuentran en un mundo de posibilidades, los idealistas en un mundo utópico, pero los excluidos se encuentran en un mundo ontológicamente reducido: creen que su posición no puede cambiar. En tiempos tan duros, es necesario traer expresiones de esperanza del mundo posible y del mundo utópico y compartirlos con todos para que aquellos que se encuentran en una realidad devastada, puedan encontrar un nuevo comienzo en un irreal intacto.

 

LUZ: Cuéntales a nuestros seguidores sobre tus otros libros. Nos referimos a La redención del pishtaco o la máquina del movimiento perpetuo que publicaste este año y a De la musique que has publicado en Francia hace poco también. ¿Cuál es el camino de tu escritura poética?

La redención del pishtaco o la máquina del movimiento perpetuo incluye poemas que fueron escritos desde poco antes del 2012 hasta el 2019. La estructura del poemario fue pensado el 2012. Intenta ser una aplicación poética de un descubrimiento filosófico: el acceso al tiempo eterno de la mística medieval a partir del perdón a diversos tipos de culpa que conviven con la constitución de nuestra personalidad íntima. Pero esta convicción filosófica se radicalizó progresivamente, y ahora creo que hay ciertas culpas que no debe ser perdonadas, ciertas culpas que deben ser denunciadas para lograr verdaderos cambios sociales. De la musique es un poemario escrito directamente en francés, que refleja una extranjería del lenguaje tratada mediante temas musicales, los motivos místicos están también muy presente y sirven a repensar nuevas formas de realizar la revolución.

TERESA: ¿Sobre qué temas no has escrito y te gustaría escribir?

Me gustaría escribir más sobre experiencias de exclusión y de precariedad.

MÓNICA: ¿Qué otras poetas peruanas nos recomendarías leer?

Recomiendo leer a todas las poetas peruanas, todas tienen algo que compartir, una voz a ser escuchada, un ángulo muy particular de constituir realidad que vale la pena.

LUZ: Cuéntanos qué libro o libros estás escribiendo. ¿Cuál es la temática? ¿La protagonista también será una mujer? ¿Tiene título ya?

Estoy escribiendo un libro de poemas sobre las diversas voces de lo femenino, y una novela que intenta ser una reactualización de Peregrinaciones de una paria de Flora Tristán.

TERESA: Cierre, agradecimiento y despedida. Anuncio del siguiente episodio. Mención de tema e invitada.

Cuéntanos qué libro estás leyendo

Estoy leyendo un libro colectivo de poetas en francés titulado Cartas a jóvenes poetas (Lettres aux jeunes poétesses).

NOTA BIOGRÁFICA

Luz Ascarate (Callao, 1989) es profesora e investigadora no titular en filosofía a tiempo completo en la Universidad de Franche-Comté. Es doctora en «filosofía y ciencias sociales» por la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Francia). Actualmente realiza una tesis doctoral en «metafísica» en la Universidad París 1 Pantéon-Sorbona. Ha publicado, en español, los poemarios Lo real intacto en lo real devastado (Alastor, 2020) y La redención del pishtaco o la máquina del movimiento perpetuo (Alastor 2021), y, en francés, el poemario De la musique (de la miusic) (Les éditions du Cygne, 2021). Actualmente, reside en Francia.

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