«TAN LEJOS, TAN CERCA: ESCENAS DE UN PAÍS FRAGMENTARIO», POR NELSON PAREDES

Escena I: 12 de noviembre de 2019

   Chile arde. Desde octubre, la rabia acumulada por decenios estalla como uno de tantos volcanes que, de cuando en cuando, hace erupción en nuestro país. Son los más jóvenes los que tocan la campana de la rebelión, y que devuelven la dignidad arrebatada a adultos y ancianos. Sin embargo, no todo es fuego, la rebelión explosiona en alegría, canto, arte e imaginación. Lazos que se tienden entre vecinos que con suerte antes se saludaban. Redes que se multiplican en la sinergia de la solidaridad extraviada. Del otro lado hay miedo. Miedo en los que detentan el poder, miedo a perder sus privilegios- como dijo la esposa del presidente en su delirio de una invasión alienígena-, miedo a ver como se resquebraja su modelo perverso instaurado a sangre y fuego en dictadura y continuado por los sucesivos gobiernos.

En el pueblo que lucha el miedo no está ausente. Se suman por decenas los muertos, y son cientos quienes pierden sus ojos, o quedan gravemente heridos, mientras el presidente habla, habla y habla: primero está en guerra, luego dice comprender las justas peticiones. No quiere ser un dictador, pero mira para otro lado; la venia implícita para que las fuerzas policiales desaten la represión. Trata de manipular como siempre lo ha hecho, desesperado al ver como su sueño ególatra de ser el gran estadista de América se escurre como agua entre sus dedos. Se nota desencajado y en su rostro se multiplican los tics.

Si caminas por tu ciudad al atardecer verás escenas salidas del apocalipsis.

Escena II: 8 de marzo de 2020

   La rebelión tiene rostro de mujer. Son las seis de la tarde y los carros del Metro llevan de regreso a sus barrios, uno tras otro, a cientos de miles de mujeres que iluminan con sus sonrisas. Ellas, festivas, todavía tienen ánimo de cantar, conscientes de la magnitud de la movilización en la que acaban de ser protagonistas. Lucen orgullosas sus pañoletas de colores y en sus miradas se vislumbra la esperanza de una sociedad más justa, de una vida donde- lo dicen en sus pancartas-, la dignidad se haga costumbre.

En la noche, los noticieros televisivos muestran la multitudinaria marcha. Solamente unos pocos minutos, pues, la noticia está lejos, allá, muy lejos; un virus desconocido surgido en China se disemina como esquirlas invisibles en Italia y países vecinos. En un dos por tres, todo lo que era sólido, se desvanece.

Escena III: 3 de abril de 2020

   Y de repente, todo es silencio. Acá, tan cerca, el atardecer es una escena dibujada al carboncillo donde no se permiten los colores. Las muchedumbres recogidas en sus casas, las pañoletas esperan y se cambian por mascarillas. Es la muerte que cabalga en el aire con su corona triunfal. No obstante, en ese contexto, hay un hombre feliz. No lo dice, pero se le nota en su semblante. Es el presidente, que dictamina su alta después de meses en el respirador artificial. Ha llegado el virus venido de Oriente. El enemigo invisible, le llama, pero, en el más íntimo de sus pensamientos, lo sabe su amigo. El aliado que necesitaba para reflotar sus delirios grandilocuentes. Y pasea por la ciudad enclaustrada con el mezquino afán de fotografiarse en la plaza símbolo de la Rebelión. – ¡Y qué fue! ¡Acá estoy Yo! – es su mensaje. Se mofa de los ojos mutilados y de la muerte en ciernes: “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos-esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo-. Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio…”

Escena IV y Final: 19 de abril de 2020

   Es tu cumpleaños. Sesenta y uno en cuarentena. El aislamiento para algunos es angustia, para otros, tedio. Para un escritor es su condición natural y, a sabiendas del panorama oscuro- personal y colectivo, ante la otra crisis, la económica que galopa y golpea-, significa el ocio, el fructífero ocio que postergaste siempre por uno u otro motivo, el que se usa para alimentar el alma. Eres un afortunado y lo sabes. Detrás del pequeño patio de la casa hay una construcción que es tu refugio. Dentro, el tiempo parece el juego de un espejo deformante, que encoge las horas haciéndolas minutos, así, tal cual como ha sido tu vida. Miras la mañana por la ventana. El mandarino y el naranjo son visitados por colibrís y otras aves con sus aleteos de vida, que alejan los dolores del mundo. Lees, escribes. Escuchas música. La ciudad se derrumba, y yo cantando.

Rememoras lo acontecido estos últimos seis meses. El aire irrespirable en las calles, producto de bombas lacrimógenas y gas pimienta; las dificultades de desplazamiento y el trabajo que en cada día transcurrido, más escasea; el ensordecedor clamor de miles de mujeres y hombres; con sus consignas, su música, sus cantos de esperanza. Piensas en la fugacidad de todo; de los sucesos que marcan el rumbo de una sociedad, de la vida misma, ahora que el virus, el convidado de piedra, acecha. Ves como las miserias del país que estalló se hacen aún más visibles, así como las heridas del pueblo que nunca cicatrizan. Y a los militares, como antaño, dueños de la noche con sus rostros de sombras.

Te resistes. No quieres dar pie a la desesperanza. No permites que el miedo se inmiscuya en tus territorios, ni mentales, ni físicos, a sabiendas que la fragilidad de la condición humana lo ha sido desde siempre. Entonces, por la gracia de la vida concedida, escribes el despertar de cada mañana: Descorrer los visillos para que entre el día/ Sacudir los vestigios de la noche. / Vislumbrar en el trino de los pájaros la poesía de lo cotidiano. / En fin/ Lavar las palabras/ Así, como se lava el rostro.

Te levantas y alzas la vista. Allá, arriba, en el cielo o desde azoteas de edificios, sobre dolores e incertidumbres, dos ángeles merodean. “Tan lejos, tan cerca”.

NOTA BIOGRÁFICA

Nelson Paredes. Viña del Mar, Chile, año 1959. Ha publicado El Tranquilo existir de las palomas (Cuentos. Ediciones Casa de Barro, San Felipe, 2013), Muñequita Rusa, plaquette (2015), Delirios (Cuentos. Ediciones Casa de Barro, 2017). Obtiene Beca de Creación Literaria del Fondo del Libro y la Lectura los años 2011, 2015 y 2020. El año 2017 recibe el Primer Premio en “XXIV Concurso Literario, Fernando Santiván, Mención Cuento”, ciudad de Valdivia.

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