A DIEZ AÑOS DE «LA FORMA DEL AGUA» DE CLAUDIO ARCHUBI, POR MARCO LÓPEZ ABALLAY

   La narrativa de Claudio Archubi (Mar del Plata, Argentina, 1971), se sostiene en base a múltiples elementos con códigos personales en donde se deja entrever su experiencia vital y su cuestionamiento ante el orden establecido o aquello que reconocemos como realidad. Los elementos a los que me refiero van, inicialmente, referidos a los objetos (cosas) que rodean la atmósfera de sus textos. Da la impresión que, a ratos diversos componentes como el agua, un vaso, una puerta, un café, una pantalla de cine, la máquina de cocer de una fábrica, la reja y el pincel de un viejo pintor son quienes permiten la movilidad de los personajes en escena: profesores, filósofos, pareja de enamorados, obreros textiles y ancianos. Los cuales, en su conjunto, logran una armonía y un desplazamiento de los hechos en distintas direcciones.

Si leemos con atención La Forma del Agua, nos encontraremos con un discurso hermético que se sostiene principalmente en la manera de emplear el lenguaje (el cual le permite, en ciertos textos, deslizar ideas en una especie de pensamiento espontáneo). Otro factor a considerar es la idea del círculo que el autor reitera en algunos de sus textos, proponiéndonos un hecho que se repite infinitamente. Lo anterior nos remite a pensar en el chileno Juan Emar tomando en cuenta la capacidad de concentración y en la exposición de mínimos detalles de tal situación o tal personaje. También cabe mencionar el insistir y excavar en un mismo y único punto del espacio, explorando las mil capas de los objetos que le rodean. Y nos queda claro que para Archubi, pensar suficientemente un objeto podría “deshacer el mundo” (¿como el Zahir de Borges?, puede que sí, aunque no necesariamente, pues los objetos de Archubi se exponen abiertamente siguiendo el curso de sus acontecimientos independientemente de los personajes en escena).

La Forma del Agua se divide en tres capítulos estructurados de la siguiente manera: Umbrales, Hundimientos, Conexiones. Y llama especialmente la atención el último capítulo de este libro: Conexiones, principalmente esa pequeña obra maestra titulada La última etapa (o el oficio de pintar); notable texto en el cual percibimos la particular cosmovisión que Archubi posee del universo, especialmente de lo que significa para él escribir (o sobrevivir en el caos cotidiano). Como muestra, transcribo aquí, lo que dice el autor -y protagonista a la vez- de este cuento: “Estoy sufriendo una regresión: me recuerdo de chico, mirando por el vidrio de las ventanas hacia un mundo que intentaba entender. He dedicado mi vida a eso. Ahora todas las ventanas enfocan hacia el pincel del viejo, hacia el barrio silencioso, barrio de ricos, repleto de árboles, cercos y esa panadería desubicada en la esquina (tan desubicada como yo)”. En esa frase está diseñado el mensaje de fondo de estos relatos y Claudio Archubi logra hacernos partícipes de la búsqueda de respuestas al entorno incomprensible. Talvez por eso la complejidad de su lenguaje, o la escasa movilidad, tanto de los personajes como de las historias, las cuales se desarrollan en laberintos kafkianos envueltos en atmósferas extrañas y a veces asfixiantes. Así también, notamos el desplazamiento del autor hacia sus personajes, (como un ente, ¿estilo Obsceno Pájaro de la Noche, de Donoso?, el cual, como ciego desamparado, busca luces y respuestas, a través de la palabra).

Por otra parte, la voz poética de Archubi cala hondo en los terrenos de su creación literaria: contemplación, sentido de observación, reflexión, preguntas y respuestas poético filosóficas, reflejan, en distinto grado, los estados de ánimo de este escritor. Por lo mismo sus cuentos son microcosmos de arquitectura poética, que nos invitan a vivir la literatura desde una perspectiva diferente, en donde el tiempo se detiene y nos plantea las múltiples posibilidades de la realidad circundante.

NOTA BIOGRÁFICA

Marco López Aballay. Nace en Petorca el año 1968, ha publicado Diálogo nocturno (poesía, Ediciones Casa de Barro, San Felipe 2003), Cuentos grabados, Antología imaginaria (Ediciones Altazor, Viña del Mar 2006), Historias de rock (cuentos, Ediciones Inubicalistas, Valparaíso 2012), A partir de la provincia, Crónicas desde un bus rural (Ediciones Casa de Barro, San Felipe, 2017), A este lado del muro (poesía, Ediciones Casa de Barro, San Felipe, 2018), Piedra Grande (Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2019), Madonna´s (Ediciones Inubicalistas, Valparaíso, 2020).

Escribe crónicas literarias en el Diario El Trabajo de San Felipe y escribe resúmenes de libros en el sitio www.letras.mysite.com/ Proyecto Patrimonio.

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