«LA CORONAVIRUS, EL 8M, EL NARCISISMO Y LA HIJA DEL PASTOR», POR P. MISLEH

   Escuché sobre la Coronavirus*, un poco antes de la manifestación del ocho de marzo. Como organizaba un pequeño grupo que incluía amigas de otras partes de Europa, pasó por mi cabeza que, quizás, en cuestión de horas, cambiaría la situación y que no podrían volar, por muy brujas que fueran. En Berlín, ya habían cerrado clubes y otras reuniones masivas como la Feria del Turismo. Italia, pasaba de los periódicos amarillistas a los intelectuales, por lo tanto, serios y creíbles con las cifras respectivas de los institutos respectivos. Datos bastante preocupantes pero, aún, bastante alejados del Norte del planeta. Al aire libre, participamos junto a Las Tesis en las calles de Berlín, en una histórica manifestación.

Pensé, Alemania tiene dinero, un sistema social que impide cualquier revuelta y un sistema de salud que pagamos todos (incluso algunos de los más ricos) que sostiene con cierta dignidad las enfermedades del pueblo. Vivir aquí, es de una “cierta tranquilidad”, como le llamo a esta incertidumbre constante con sueldo, con los supermercados llenos y con el internet funcionando al cien por ciento y un nuevo notebook para trabajar “homme office”. La “cierta tranquilidad” la vivo desde siempre, al ver en estos 25 años cómo se gestó y cómo se materializó la salida exitosa de los neonacionalistas europeos. Están saliendo y todavía no llegan al tope de la curva.

A partir del 9 de marzo, cambió todo, como lo anuncia el arcano sin nombre del tarot: la muerte. Cada una de nosotras asociamos esta pandemia a la muerte, la temida, la que en los países ricos viene cuando ya hemos cumplido todos nuestros sueños y decidimos, por cuenta propia, dejar este mundo. Hemos logrado convencernos en Alemania y ,en esta generación, que la muerte no consentida es algo que le ocurre a los demás. Con la rapidez, con la sensación de poder hacer casi todo lo que queremos y obnubilados por la pantalla del teléfono o de nuestros ordenadores, nos hemos creído muchas cosas. Incluso que existen mensajeros de Dios en la Tierra: en EE.UU, en Brasil, en Turquía. Machos alfa que ganan votaciones democráticas porque la mayoría les vota. Nos guste o no.

El 9 de marzo se cerraron las escuelas. Comencé a hacer clases desde casa con los padres desesperados y las plataformas digitales colapsadas, de repente, la línea que trazaba mi separación del trabajo ya no existía más. Estaba todo el tiempo conectada y al alcance, sin posibilidad de una pausa. Me convertí en una trabajadora autónoma y autómata. Resultado, digitalizar los planes, explicar por mail, llamar por teléfono y cuando el día viernes apagué el ordenador, me di cuenta que aún tenía el pijama del martes. Mi compañera de trabajo estaba en modo: accionismo para justificarme, algo que hizo todo más irritable, incluído mi colon.

Las restricciones que se adoptaron en Alemania fueron “humanas”. La hija del pastor, la Merkel, la Mutti (mami) habló a la nación. Yo la oí y me quedé con dos palabras que resonaron en mi cuerpo: razón y violencia intrafamiliar. Esto provocó un efecto psicológico impactante, no sólo para mí. No habló de prohibiciones, apeló a nuestras conciencias y nuestra razón y justificó el que podíamos ir de a dos por las calles, manteniendo 1,5 metros de distancia de los demás para evitar la violencia en las familias y para hacer paseos y deporte. Los machos alfa de su partido hubiesen actuado con un plan de guerra. Justificando la fuerza policial, la vigilancia total, quizás hubiesen ya comenzado a imprimir salvoconductos, como en el tiempo de la guerra y del muro. ¡Qué nostalgia tienen los machos alfa y las zombies patriarcales de los partidos nacionalistas de parecerse a los presidentes negacionistas de la ciencia o patriotas de pacotilla del mundo!

La cantidad de narcisistas son un virus letal y se expanden rápidamente: ¿Vamos a colapsar?

Un día del fin de semana me tomé un descanso. Mi vida personal también cuenta: un hijo de 19 años que se está buscando, una pareja que está en las mismas circunstancias mías, una de mis mejores amigas atrapada en España después de la muerte de su padre, vecinos que por trabajo quedaron en cuarentena en aeropuertos distintos y una buena amiga recibiendo cuidados paliativos y compartiendo, desde lejos, sus últimos días.

Decidí disciplinarme, me puse un horario y bloqueé números y mails a partir de determinadas horas. Fue la única manera de sobrellevar el tsunami. También dejé de ver las noticias, era imposible no entrar en el conteo de la cantidad de muertes diarias. El silencio, a partir de las 15 horas se apoderó de nuestras almas y de la creativa ciudad de Berlin

Pasaron así, dos semanas y llegamos a abril. Se alargaron las conversaciones con mis padres y mis amigas y amigos a través de las redes sociales, comenzamos a cocinar de nuevo y a comer con tiempo. El colon se mejoró y ya me saco el pijama después de dormir.

Mi amiga murió, el Corona nos impidió darle una abrazo a su viuda y sus hijos, logramos hacer un círculo de 8 mujeres manteniendo la distancia obligatoria a su alrededor y desde lejos le enviamos abrazos … en silencio nos dimos cuenta que todo ha cambiado y para siempre…

La incertidumbre crece cada día, no sabemos cuándo acabarán las restricciones. Mucha gente ha quedado sin trabajo y, a pesar de las subvenciones, este país da más susto cuando se comienzan a perder privilegios y la economía decae.

*La RAE dice que lo más adecuado es el género femenino para Covid-19 porque se trata de una enfermedad. Si se sobreentiende el sustantivo tácito “enfermedad” el uso debería ser con el género femenino. Después de tanta discusión, la RAE determinó que ambos son válidos pero más adecuado es emplear el género femenino.

0 Comments
Primera Adm
calbpi@gmail.com

La Primera Vértebra es una revista y un proyecto editorial que busca promover las nuevas tendencias de la poesía y la cultura producidas por latinomericanas y latinoamericanos en todo el mundo. Priorizando la participación de artistas y proyectos gestados por mujeres.

Comentarios

Deja Un Comentario