«RECLAMAR EL DERECHO A DECIRLO TODO» DE JULIETA MARCHANT, POR CLAUDIO ARCHUBI

Hay dos clases de escritores: los que dicen lo que todos quieren escuchar y los que buscan decir aquello que nunca se ha escuchado. Julieta Marchant (Santiago de Chile, 1985) es de esta segunda clase. “El nacimiento de la hebra”, “Habla el oído” y “Reclamar el derecho a decirlo todo”, sus últimos tres poemarios, nos recuerdan que Las palabras de la Tribu (tomando esta frase de uno de los ensayos del poeta español José Ángel Valente) pueden encarnar también en un “yo poético” que no recurre a los tópicos sociales que propone la urgencia histórico-regional. Sorprenden por su madurez y parecen responder a un mismo proyecto estético, donde la cadencia rítmica de las palabras y las frases recorre caminos equilibrados entre la reflexión lúcida y la intensa emoción vivencial. El manejo sonoro nos conduce por las profundidades del acto mismo de leer, que es aprender a escuchar la propia psique hurgando en el sedimento de las palabras, ahí donde el sentido no ha cristalizado aún en significado, recurriendo al verso o a la prosa de acuerdo a las exigencias de la respiración natural del poema:

La voz de aquella que ya no está

aunque su modo de nombrar

no desaparece.

La primera nota de un violín

el arco que ingresa al cuerpo y lo derrumba.

El martilleo del respaldo de una cama

contra un muro.

Leer temblando la fecha que atraviesa todo poema. Leer que “yo” nombra algo que muere, que un nombre es siempre el nombre de un muerto. Leer amenazado por la destrucción. Leer: ¿puede herirse una lengua? Leer como quien lastra una marca y una grieta. Leer, extender la mano.

Habla el oído” (9 páginas) y “Reclamar el derecho a decirlo todo” (15 páginas) tienen, en particular, el mérito de ser poemas extensos, planteados como una secuencia de pequeños bloques textuales (párrafos en “Habla el oído”, y párrafos y estrofas en “Reclamar el derecho a decirlo todo”), donde el clima se sostiene casi al ritmo de una oración religiosa hasta el final. Presentamos aquí un fragmento de “Reclamar el derecho a decirlo todo”, donde otro detalle que sorprende mucho es la armoniosa conjunción musical entre la reflexión sobre el lenguaje y los recuerdos concretos, atreviéndose a experimentar una modalidad distinta y mucho más amplia del poema confesional.

Fragmento de Reclamar el derecho a decirlo todo (Libros del Pez Espiral, 2017)

El tono de la voz de una mujer suele parecerme familiar. Oigo grabaciones de poemas en inglés y una vibración gutural en los hombres me aleja. Un rumor en el revés del cuello. Una distancia. Elegí a mi psicoanalista por eso, y ella lo sabe. La escogí por la proximidad de su voz. Sentada en el patio puedo oír los minúsculos sonidos de las abejas en plena faena. Mi madre canta una canción aunque no conoce la letra. Rellena sin apuro. Estrecho esta intimidad. Imagino las colonias de hormigas bajo mis pies. Hace frío y los zánganos serán expulsados. Esa voz, la de mi analista, la de mi madre, el zumbido de la reina, atesoro. Conozco su temblor, cómo oscilan e ingresan en la materia. Hace frío y los hombres serán expulsados. Sacados de raíz. Como un cuerpo que no necesita de sus órganos.

Sentarme y oír el mar

a los seis

a los quince

a los veinticuatro

a los treinta.

La casa que sonaba toda

con los pasos

con la lluvia

con el viento

con los fantasmas.

El océano del lenguaje

que abre el cuerpo y lo estremece.

El llanto de mi madre en la pieza contigua

su estridencia.

Tu voz

mi voz

enunciando los nombres que amamos.

Oigo el clamor del cuerpo a contrapelo.

La memoria de la escucha

lo que atesora el oído

y que se queda temblando

en la infinita materia.

Una historia acordona los elementos

a la manera de nombrar.

La madre le pide a la hija guardar lo propio.

Estrecha el cuento de un lobo

que acude sin saberlo a su propio sacrificio.

Las manos lastran y sangran,

trenzan un cesto del tamaño de la palma.

Cómo se componen los materiales.

Desaparece una lengua.

Leer con el cuerpo golpeado. Leer y desmontar la lógica de la propiedad. Leer cuando somos reclamados por las palabras. Leer ejerciendo mi derecho a leer y que el texto sea nuevo cada vez.

La abeja reina desova en primavera. Rodeada de miles de semejantes infértiles, toda reproducción depende de ella. Y lo sabe. Mi madre también lo sabe. Con la jaula en la mano y la dama real adentro, acerca el rectángulo metálico a su cara. Mi madre, profundamente miope, alza la jaula para verla a la luz. Se queda ahí en su silencio mientras los zánganos, ruidosos e inofensivos, desfilan en su cacería. «Acá estás», le dice. La reina mira a mi madre con sus miles de ojos, mi madre la mira con sus ojos cansados que brillan. Los zánganos provienen de huevos no fecundados: no necesitan de otro macho para nacer, me explica mi madre. Pero fecundan a la reina para producir obreras infértiles que los alimentan, recolectan polen, limpian la colmena, construyen panales, custodian la piquera para que no ingresen abejas extranjeras o avispas. Copulan en el aire y caen juntos al pasto. Ella viva, él muerto: el zángano más fuerte ha logrado fecundar a la reina de pronto y, en el acto, se desprenden sus genitales, ha sido desgarrado. Cuando avanza el otoño y escasea el alimento, las obreras expulsan a los zánganos de la colmena. Los dejan morir de hambre o de frío. Se deshacen de todos los hombres, los insensibles, los torpes incompetentes, los bárbaros. Sin embargo, adentro, en la oscuridad de los marcos, huevos y larvas son una latencia: en las celdas más grandes una horda de machos espera nacer.

Oír la relación entre cosas que no tienen ninguna relación. Oír la vigilia. Oír: estar en el lenguaje antes que en cualquier otra cosa. Oír un clamor intensivo. Oír a alguien haciéndose uno con el infinito en un instante. Oír el lugar bestial.

¿Y si reclamáramos el derecho a decirlo todo?

NOTA BIOGRÁFICA

Julieta Marchant (Santiago, 1985). Ha publicado Urdimbre (Inubicalistas, 2009), Té de jazmín (Marea Baja, 2010), El nacimiento de la hebra (Edicola, 2015), Habla el oído (Cuadro de Tiza, 2017), Reclamar el derecho a decirlo todo (Pez Espiral, 2017; Jámpster Ebooks, 2019) y The Birth of Thread (Tinfish Press, 2019; traducción de Thomas Rothe). Es codirectora de los sellos Cuadro de Tiza y Bisturí 10. Reclamar el derecho a decirlo todo está descargable en https://jampster.cl/2019/12/09/jampster-ebooks-reclamar-el-derecho-a-decirlo-todo-julieta-marchant/

DATOS DEL LIBRO:

Reclamar el derecho a decirlo todo

Julieta Marchant

Libros del Pez Espiral

Chile, 2017

Presentación y lectura de «El nacimiento de la Hebra» de Julieta Marchant. Libro editado por Edicola Ediciones.

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