«CANCIÓN PARA UN TREN VACÍO», POR CLAUDIO ARCHUBI

Pues también estaba escrito que el que sube

hacia el sol no puede detenerse

y va de comienzo en comienzo

por comienzos que no tienen fin.

José Ángel Valente

Cada persona hace del dolor una composición, dijiste una vez, señalando al loco con su tapado de bolsas de nylon sobre la espalda, caminando orgulloso bajo la lluvia, a la espera del hambre y del desastre.

Cómo duele esta ciudad, fiel aprendiz te digo ahora, la ciudad entera es una composición.

Hay rincones para esperar la muerte.

Hay rincones donde se rompen las ideas como cáscaras del miedo.

Hay púas de torpeza y temblor.

Hay bordes pozos trampas donde el sufrimiento te hace invisible porque todo exceso empuja a desviar la mirada. Y un aplauso en la noche tiene el sonido de una desaparición: había una vez.

Ah, pero tocaste de la esperanza su lomo erizado:

Señales del fin son señales del comienzo, dijiste, y tomaste mi mano para que siguiéramos adelante.

Así este poema es la dura vía por donde intento que crucemos entre el temblor de la duda y la quietud de la fe.

Guardemos los adornos, entre paquetes, vidrios y la perdida media rota, animales que nos miran como Señores de la tragedia.

Se oye el tren en la estación desierta.

De noche imagino obsesivamente que viajamos.

Nos desplazamos atentos, recortados y verticales como las antenas en las terrazas.

Nos oímos en silencio: hay palabras que no existen, pero ciertas.

Tu cuerpo entrelazado al mío va construyendo escenarios para la fatalidad.

Sumamos nuestras palabras y se desplaza nuestro sueño del mundo: nublado por arriba y por abajo, asciende y desciende, habitado hasta el exceso.

Hay palabras cerradas como vagones en desuso.

Hay palabras abiertas pero ciegas, llevándonos de un sitio a otro sobre los engranajes del vacío.

Nuestros zapatos esperan en la puerta como animales de poder.

Entre un día y otro está lo que abandonamos y queda esperando nuestro oscuro viaje de regreso.

Lo recibimos más gastado por la noche para volver a dejarlo.

O lo llevamos y lo traemos como ese perro con la pelota vieja entre los dientes, buscando a quien dar la ofrenda.

Semillas, brotes y el nosotros con su espina: la verdad y la belleza han dejado de tocarse.

Oímos crujir los ejes del futuro.

¿Nos acercamos para salvarnos o para caer en una trampa?

¿Nos salvamos cayendo en esa trampa?

Mañana te corto el pelo, me decís, y me tocás como si fuera irreal.

Me acariciás desde el futuro, como la anciana que acaricia a su muñeco roto en una plaza desierta.

A tu lado me dormí soñando que viajaba y no podía volver. Y durmiendo perdí un tramo importante.

Siempre se sueña con la Verdad.

Y mientras soñamos con ella, la Verdad acontece rápido a nuestras espaldas, nos toma desprevenidos.

Ahora que lo banal se detiene.

Ahora que lo invisible está en todas partes.

¿Se acortará o se estirará nuestra libertad?

Descendí a la Verdad para entregártela:

Con la rosa de la peste entre mis manos, soñé que me aproximaba hacia el desastre, por fuego, por agua o por error.

Soñé que perdía tu mirada, y yo desaparecía del radar del mundo.

Como el perro con la pelota entre los dientes, avanzaba por la ciudad para encontrarte, con el presentimiento de que todo refugio no era un punto del espacio sino del tiempo. Y ya había acontecido:

Florece porque florece, me decía, y seguía adelante.

NOTA BIOGRÁFICA.

Claudio Archubi. Mar del Plata, Argentina (1971). Doctor en Física. Trabaja en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio y es docente de la Universidad de Buenos Aires. Mención única de honor en el concurso de poesía de la editorial Ruinas Circulares (2012) y menciones en cuento y poesía (2014). Segundo premio del concurso de poesía del Fondo Nacional de las Artes (2019). Su libro La casa sin sombra ha sido seleccionado, traducido al inglés y publicado en la antología bilingüe: África vs Latinoamérica. Escritura experimental. (Langaa RPCIG, Camerún, 2017). Publicó “La forma del agua” (cuentos, ed. de la Universidad de La Plata, 2010), “Siete maneras de decir tristeza” (poemas en prosa, Lima, 2011), “Sísifo en el Norte” (poemas en prosa, ed. Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2012),  “La casa sin sombra” (poema en prosa, Buenos Aires, 2014), “La ciudad vacía” (ed. Trópico Sur, Uruguay, 2015), “La Máquina de las alegorías” (poemas en prosa, ed. Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016) Y “Arca rota jardín de nadie” (Valparaíso Ediciones, España, 2018). “Del caos a la intensidad: vigencia del poema en prosa en Sudamérica (ed. Hijos de la lluvia, Buenos Aires-Juliaca, 2017).

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